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Fuente: Diario El Universo

Piazzola interpretado por un sexteto

Febrero 22, 2008

Por Sergio Pérez

El Six Club String Ensemble resultó sensacional en Diva Nicotina, a pesar de que la lluvia alejaba al público y conspiraba para impedir que uno de los violinistas asomara con alguna semblanza de puntualidad.

El sexteto compuesto por Iván Fabre, concertino de la Sinfónica, Jenny Hidalgo y Rodrigo Betancourth en violín, Cindy Camchong en viola, Shynar Uisymbekova en violoncello y Oleg Khudobliak en contrabajo, estos dos últimos de nacionalidad rusa, comenzó a tocar a la medianoche un programa dedicado a la música de Astor Piazzola que le hubiera gustado al mismo genio argentino.

Todos estos excelentes músicos pertenecientes a la Orquesta Sinfónica de Guayaquil quisieron llevar su programa por fuera de los ambientes académicos para ensayar una reacción más frívola y farandulera.

Aunque con poco público, la fervorosa respuesta llenó a estos excelentes profesionales de satisfacción.

Luego de un intro con Fabre y luego Hidalgo en violín, cargado de tristeza, y un contrabajo con efectos de percusión para luego incorporar al resto en un desarrollo abrupto y dinámico, se comenzaba a escuchar ese puente entre lo clásico, con contrapuntos dignos de Bach, y el jazz, y sus armonías distintitivas, que constituye la riqueza musical de Piazzola. Melódico como una canción de Cole Porter en los años treinta y también con un vértigo para quitar el aliento, transcurrió Muerte del ángel, que mostró lo mejor del ensamble. Primavera porteña, de fama antológica, atestiguó la belleza musical más sublime mientras la lluvia alcanzaba niveles diluviales, otorgando al recital una atmósfera especial.

Fugata, barroca y animada, calificada por Piazzola como una fuga tanguificada, dio paso a la melancólica divagación de Oblivion (que significa olvido), Fuga y misterio, Melancólico Buenos Aires, y Escualo, todas difíciles de ejecutar especialmente por un ensamble que no tiene piano, percusión, ni bandoneón como todos los sextetos u octetos de Piazzola. Gran mérito de grandes profesionales que cerraron con la mítica Libertango, que provocó delirio en un público conocedor.