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Dave Holland Quintet:
Jumpin' in (ECM)

Por Iñigo Díaz (Chile)


Los latidos del contrabajo producidos por solistas venidos desde Europa no tendrán el fuego interno ni el derramamiento de swing que manifestaron algunos de los bopers de color durante los años 50, pero no hay duda de que de lo otro les sobra: precisión, intensidad, distinción, frialdad. Entre la escuela europea que integran el alemán Eberhard Weber, el checo Miroslav Vitous o el danés Niels-Henning Ørsted Pedersen, el cerebro máximo y más exitoso de los contrabajistas es-fue-y-será el británico Dave Holland.

Aún hoy, con casi 60 años, Holland es una eminencia de la modernidad jazzística. Y no sólo por el galardón de haber integrado el primer quinteto eléctrico experimental de Miles Davis desde 1968, sino por su largo y precioso trabajo como líder de ensambles post bop y avant-garde. Las clasificaciones de su catálogo discográfico -de unos 20 títulos a partir de 1971-, no bajan de las cuatro estrellas, y en casi todos estos álbumes se incluyen a cerebrales solistas europeos junto a desbordantes jazzers afroamericanos. Una mezcla peligrosa.

Jumpin' in (1983) es uno de sus mejores discos. Holland lidera aquí un quinteto moderno sin piano. La estructura es en el papel un desafío enorme para su contrabajo, pues debe permanecer como un roble en el soporte de sus tres magistrales sidemen: Kenny Wheeler (trompeta, canadiense que hizo su carrera en Londres), Julian Priester (trombón) y el por entonces joven Steve Coleman (saxo alto y flauta). Pero nada de esto representa un posible traspié para Holland. Su contrabajo suena potente y elegante a la vez (por algo Holland es británico). Nunca desaparece entre el griterío a tres cantos, y al mismo tiempo se despliega como el motor que conduce a la banda (como en 'Jumpin' in' y 'Shadow dance', una pieza convertida en standard moderno). En el año de Jumpin' in, Holland es ya un consagrado: es el más sólido de los contrabajistas blancos y uno de los grandes cultores de las propiedades "armolódicas" (armónicas, melódicas y rítmicas) de este hermoso instrumento -el violín gigante- históricamente relegado al papel de consorte.

Iñigo Diaz
inigodiazbarahona@gmail.com
Chile

Fuente: http://www.purojazz.com/articulos/articulos/daveholland1984.html

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